GUIAS NOVENO TERCER PERIODO TEMA 3

6. TEORIA TEMA TRES

6.1 

TECTONICA DE PLACAS:

En el siglo XIX, Antonio Snider-Pellegrini, expuso la idea de que los continentes alguna vez estuvieron juntos y se habían estado separando paulatinamente (Russell, 2000), pero fue el meteorólogo Alfred Wegener, en 1912, quien propuso esto como una verdadera hipótesis científica: la “Deriva Continental”, en su publicación “El Origen de los Continentes y los Océanos”. Entre las evidencias que proporcionaba se incluían la constatación de que los límites de África y América del Sur encajaban de manera casi perfecta, los patrones de distribución biogeografía que relacionaban continentes tan disímiles y lejanos como África, América del Sur y Australia (por ejemplo), y algunas evidencias geomorfológicas como la presencia de las mismas formaciones geológicas a ambos lados del Océano Atlántico, como es el caso de la Cordillera de los Apalaches y la región de los países Escandinavos. La teoría de Wegener proponía que hacia finales del Carbonífero (aprox. 300 m.a.), todos los continentes actuales formaban parte de un supercontinente, al que llamó “PANGEA”, rodeado por un océano que cubría el resto de la superficie de la Tierra (Úbeda, 1980). Debido a que la teoría de Wegener no supo explicar lo que originaba el movimiento de los continentes, y a la concepción aceptada de que el planeta era una masa única e inmóvil, esta teoría fue fuertemente criticada y no tuvo aceptación dentro de la comunidad geológica.

Luego de algunas décadas, después de la segunda guerra mundial, se realizaron investigaciones relacionadas con el magnetismo termo remanente de las rocas y evidenciaron un cambio en la orientación magnética de las rocas de una misma formación. Lo único que podía explicar este hecho era que, atraída por el polo magnético, la magnetita presente en las rocas se situaba en dirección Norte durante el proceso de solidifación. Una vez fija en esa posición, y a medida que los continentes se desplazaban la magnetita perdía su orientación Norte, y si la formación era separada por un proceso de divergencia, obviamente, según la trayectoria del desplazamiento de cada capa, la orientación final presentada por la magnetita en las rocas sería diferente. Esto sirvió de base científica para apoyar la hipótesis de que los continentes se habían desplazado durante la historia del planeta.

En 1962, H. Hess publicó un artículo llamado “Historia de las Cuencas Oceánicas” donde proponía la hipótesis de la expansión del fondo oceánico; fundado en evidencias gravimétricas, sismológicas, calorimétricas, y muchas otras, recopiladas durante años de investigación del fondo oceánico y tomado de la mano de una hipó tesis sugerida por Holmes en 1929, según la cual los continentes eran arrastrados por corrientes de convección en el manto como “en una cinta transportadora” (Uyeda, 1980). Hess sugirió que por las dorsales meso oceánicas emanaba material desde el manto terrestre dando lugar a la formación de corteza oceánica nueva y que la acumulación y salida de ese material (o magma), empujaba al material adyacente alejándolo de las dorsales, de manera que el fondo oceánico se expandía. Otra evidencia que apoyó esta teoría fue la medición de la edad absoluta de las rocas del fondo oceánico, las cuales son más antiguas a medida que se alejan de las dorsales y más recientes mientras más cerca se encuentran de éstas. Al llegar a los límites continentales, la corteza oceánica sufre un proceso conocido como “subducción”, en el cual se desplaza por debajo de la corteza continental, simplemente por ser más densa que ésta última. Actualmente se conoce que la acumulación de sedimentos en los fondos oceánicos y el aumento de la densidad, producto de la contracción térmica al enfriarse la corteza (Hamblin, 1995), provocan un aumento del peso de la corteza en esas zonas, provocando el hundimiento de la corteza y facilitando el proceso de subducción.

Después de tantas evidencias, ya la concepción de la corteza como algo rígido había cambiado en un concepto más dinámico pero era aún considerada como una sola capa sólida.

Los estudios geofísicos relacionados con la producción de epicentros sísmicos (un epicentro es “el punto de la superficie terrestre situado directamente encima de un foco sísmico”(Uyeda, 1980)) terminaron con esta visión, al detectarse un patrón en la distribución de los sitios donde se producían los sismos, generalmente a lo largo de lineas o regiones bien delimitadas. Al dibujar este patrón de epicentros en un mapamundi se observan zonas demarcadas que coinciden en su mayoría, bien sea con las dorsales marinas (las fisuras a partir de las cuales fluye el magma en los océanos) o con las grandes fosas oceánicas.

Estos bordes delimitan lo que ahora se han denominado “Placas Litosféricas”, estas placas son los fragmentos que conforman la Litósfera como un piezas de un rompecabezas, modificando el concepto de Litósfera desde la visión de una capa única y sólida en el concepto aceptado en la actualidad, el cual implica la corteza terrestre y la parte más superior del manto y que está fragmentada en grandes pedazos. Hasta el momento se han detectado 15 placas: la del Pacífico, la Suramericana, la de Norteamérica, la Africana, la Australiana, la de Nazca, la de Cocos, la Juan de Fuca, la Filipina, la Euroasiática, la Antártica, la Arábiga, la Índica, la del Caribe y la Escocesa.

Ahora bien, para explicar mejor el concepto actual de Litósfera, debemos empezar por explicar los estratos que presenta la estructura vertical del planeta: un Núcleo interno sólido, compuesto en su mayoría de materiales muy pesados como Hierro, Niquel, Cobalto y Titanio; un Núcleo externo también de Hierro y Niquel principalmente, pero no en estado sólido; luego, el estrato de mayor profundidad es el Manto, donde abundan el Hierro y el Magnesio, y se pueden diferenciar tres capas: el Manto “Inferior” sólido, una región por encima de este, denominada Astenósfera, que se encuentra en un estado parcialmente fundido y cuyas propiedades plásticas permiten la motilidad de la Litósfera; y el manto superior, una última capa, sólida, sobre la cual se apoya la corteza terrestre. Por otro lado, la corteza terrestre se divide en dos tipos, según su composición química y su densidad: la Corteza Oceánica (elementos ferro magnésicos en su mayoría) y la Corteza Continental, menos densa y compuesta en su mayor parte de Sílice. Estas tres capas: la Corteza Oceánica, la C. Continental y el Manto Superior, conforman lo que llamamos Litósfera, y es el estrato fragmentado en el que tienen lugar los movimientos de las placas litosféricas.

Ahora expliquemos la teoría de le Tectónica de Placas. Dicha teoría es un modelo que, en función del tipo de borde que se forma entre cada placa y la adyacente, explica el movimiento de las placas litosféricas, la interacción entre éstas y los eventos geológicos que provocan. El sitio donde se dan estos bordes son denominados Fallas y pueden ser básicamente de tres tipos, según el tipo de movimiento que tiene lugar en ellas: Divergente, Convergente o Transformante.

Falla Divergente:

Se presenta a lo largo de una dorsal mesooceánica, donde una placa se fractura, dando origen a dos placas nuevas que empiezan a separarse “empujándose” o alejándose una de la otra; cuando tiene lugar dentro de una placa continental dá lugar a la formación de nuevos océanos. Un ejemplo de esta falla es la que se encuentra entre la placa Arábiga y la placa Africana o la que se observa en la dorsal del Océano Atlántico.

Falla Convergente:

Se produce cuando se encuentran dos placas que se aproximan una hacia la otra. Según el tipo de corteza presente en cada lado de la falla se observan tres tipos de convergencia: C. Continental-C. Oceánica, C. Oceánica-C. Oceánica y C. Continental-C. Continental.

En el primer tipo de convergencia, la corteza oceánica, por ser más densa que la continental se hunde por debajo de esta última, proceso conocido como “subducción”, y se funde al llegar a la Astenósfera. Mientras que en la Corteza Continental se pliegan y levantan sedimentos, antes marinos, junto con parte de la corteza misma, produciéndose un proceso orogénico y dando lugar a una cordillera. Esta cordillera se caracteriza por exhibir una serie de volcanes o “Arco Volcánico”, producto de el flujo de magma desde la corteza continental subyacente, que con el calor producido por la fricción, se funde ascendiendo hasta la superficie. Un ejemplo de esto es la cordillera Andina, levantada por la convergencia entre la placa de Nazca y la de Suramérica.

En la convergencia entre dos corteza oceánicas, una se desliza debajo de la otra y generalmente se produce una fosa oceánica (igual que en el caso anterior). En esta caso, la fricción de la subducción también provoca la aparición de magma, que al ascender hasta la superficie forma consecutivamente una serie de islas volcánicas, conocidas como “Arco de Islas”. El Arco de Islas Japonés, es un ejemplo de este proceso.

En el último caso, el choque entre dos corteza continentales, no ocurre el proceso de subducción. En este caso, las cortezas continentales se funden y elevan formando una cordillera montañosa, donde no se presenta el Arco Volcánico, como sucede en la cordillera de Los Himalaya.

Falla Transformante:

Estas fallas se producen cuando dos placas se desplazan una contra la otra en el plano horizontal, bien sea en el mismo sentido o en contrasentido una de la otra; en palabras de Úbeda (1980) “se presenta (…) donde el movimiento relativo de las placas es paralelo al borde”. Pueden ser originadas bien porque en un posible sitio de convergencia la dirección del movimiento de las placas no sea una hacia la otra, o bien, por el desplazamiento de una sección de una dorsal, que al agregar nuevo material desplace en sentido contrario a las placas. La Falla de San Andrés es un ejemplo de este tipo de falla.

Al integrar todo esto como un rompecabezas, podríamos conseguir resumir un modelo e intentar explicarlo en base a las evidencia encontradas hasta el presente:

El manto no permite la transmisión de energía debido a su mayor densidad, por lo que las corrientes de convección no pueden transmitirse a través de éste; en cambio si tienen lugar en la astenósfera induciendo, que junto con el calor, fluya el material parcialmente fundido que la constituye. A esto se le suma el efecto de la gravedad sobre el extremo de las cortezas oceánicas, que por efecto de su gran peso tienden a contribuir con el proceso de subducción. Por otra parte, producto también de procesos termodinámicos, se encuentra el magma, muy caliente, ascendiendo a través de la corteza y es liberado por zona de mayor “fragilidad”, las dorsales, proceso que comenzará un evento de expansión del fondo oceánico o un proceso de fracturación y divergencia en una masa continental.

Bibliografía:

.- Hamblin W.K. Earth’s Dynamic System. 1995. Prentice Hall. New Jersey.

.- Introduction to Plate Tectonics in: Volcano World. Página WWW. [http://volcano.und.nodak.edu/vwdocs/vwlessons/plate_tectonics/introduction.html]. 25 de Febrero de 2000.

.- Russell, J. and M. Kiger. This Dynamic Earth: The Story of Plate Tectonics in: USGS Home Page. Página WWW. [http://pubs.usgs.gov/publications/text/dynamic.html]. 25 de Febrero de 2000.

.- Scientific american. 1974. Planet Earth. Freeman.

.- Uyeda, S. 1980. La Nueva Concepción De La Tierra. Blume. Barcelona, España.

6.2 COMPETENCIA COGNITIVA:

 

DESARROLLA EL CUESTIONARIO EN EL CUADERNO

         6.2.1 ¿Qué es una placa tectónica?

         6.2.2 ¿Qué es una falla?

         6.2.3 ¿Qué es una falla convergente?

         6.2.4 ¿Qué es una falla divergente?

         6.2.5 ¿Qué es una falla transformante?

         6.2.6 ¿Qué es la geología?

         6.2.7 ¿Hace cuanto se empezó a estudiar este fenómeno?

         6.2.8 ¿Quién empezó a estudiar este fenómeno?

         6.2.9 ¿Cómo se modelan los continentes?

         6.2.10 ¿Qué importancia tiene estudiar la tectónica de placas?

 

 

         6.3 COMPETENCIA PROPOSITIVA

 

                   6.3.1 MAPA CONCEPTUAL.

Elabora en el cuaderno un mapa conceptual sobre este tema.

 

                   6.3.2 TALLER: Realiza cada ejercicio en tu cuaderno:

a) Haz un cuadro donde se muestren las fallas que rodean a América.

b) Diseña un mapamundi donde encuentres las principales fallas geológicas..

c) Realiza un glosario con términos relacionados a la guía.

6.3.3 PRODUCCION TEXTUAL: Realiza un resumen de la teoría en esta guía presentada.

 

 

6.4 COMPETENCIA INVESTIGATIVA:

CONSULTA ¿QUE ES LA HIPOTESIS GAIA?

 

6.5 COMPETENCIA INTERPRETATIVA:

 

LEE Y SACA UN CRUCIGRAMA CON AL MENOS 10 TERMINOS

 

Testimonios sobre 7 terremotos ocurridos en Bogotá  

 

Martes, 29 de Septiembre de 2009 09:05
En diferentes épocas y con distintos niveles de afectación, la ciudad ha tenido que enfrentar 7 terremotos. Encuentre en este relato, testimonios textuales sobre las afectaciones que sufrieron los habitantes por esos eventos. 

El terremoto más reciente que ha sufrido Bogotá, que para la época tenía una población de un millón y medio de habitantes, sucedió el 9 de febrero de 1967 y su epicentro fue en el departamento del Huila.

“El millón y medio de habitantes de la capital de la república sintió la conmoción. El saldo fue de 13 muertos, numerosos lesionados (más de 100 heridos pasaron por el servicio de urgencias del hospital de San Juan de Dios) y cuantiosos daños en un alto porcentaje de edificios y viviendas. 

 Miles de vidrios resultaron rotos y más de 50 predios perdieron sus paredes; en los cementerios del Sur y Central, al igual que el Hebreo, los daños fueron graves. Algunas estructuras altas de Bogotá se golpearon lateralmente de una manera brutal por estar en contacto o medio unidas y por vibrar cada una con periodos naturales independientes”. 

 Un sismo local se presentó en la zona de Usme, 10 kilómetros al sur de Bogotá, el 4 de septiembre de 1966. Este fue un movimiento telúrico muy superficial, con sólo 5 kilómetros de profundidad, que dejó como saldo 6 muertos, 30 personas heridas y 200 casas destruidas. 

 “Casi sin previo aviso se presentó el temblor a las 5:15 p.m. Su epicentro estuvo situado a unos 10 kilómetros al sur de Bogotá y su foco fue muy superficial, habiendo tenido una profundidad de sólo unos 5 kilómetros; su intensidad llegó a 7 en la escala internacional de I a XII dentro de una pequeña zona entre Bogotá y Usme, en la cual se hallan (sic) situados los barrios Barranquillita y Santa Librada, que fueron los más gravemente perjudicados (…)”.

 El tercer caso en esta cuenta regresiva, fue el del 29 de agosto de 1917. Durante 10 días, desde el 29 de agosto en adelante, una larga serie de temblores y terremotos se presentaron en la ciudad, pero al más fuerte se vivió a las 6:30 de la mañana del viernes 31. Este sismo sacudió a la capital durante 15 segundos. 

“Durante el día repitió cuatro veces, decreciendo en intensidad y duración. Hubo daños en casi todos los edificios de la ciudad; afortunadamente estos fueron relativamente ligeros, con excepción de algunos edificios importantes, como la catedral, la iglesia de Chapinero, que perdió su torre principal, el claustro de Nuestra Señora del Rosario, algunos edificios gubernamentales y bastantes residencias privadas.

“La total destrucción de casas solamente ocurrió en algunos pocos casos. La pérdida de vidas ocurrió cuando la torre de la iglesia de Chapinero mató a seis mujeres, aunque otras muertes debidas a enfermedades del corazón o choques nerviosos se atribuyen indirectamente al terremoto”.

A continuación, y aún perteneciente al siglo XX, se recuerda el terremoto del 31 de enero de 1906. “Faltaban justamente 5 minutos para las 11 a.m. cuando empezaron las sacudidas. Primero creí que estaba enfermo de verdad. Me levanté de mi mesa y me fui a tomar el aire fresco al patio. Entonces me di cuenta de que toda la tierra se movía.

“Mi mujer, que entonces bajaba del piso superior, tuvo que agarrarse a mí para no caer. Las lámparas colgantes y las plantas se movían en un amplio círculo y la superficie del agua en las fuentes se balanceaba como 15 grados para un lado y otro”, afirma el relato de Von Senkendorff, representante de Alemania ante el Gobierno de Colombia

“El 17 de junio de 1826 sufrió Bogotá uno de los más fuertes terremotos que de memoria de hombres había habido en aquella ciudad; varios edificios se arruinaron y el  22 del mismo mes repitió otro fuerte pero más corto, y siguió temblando por más de 6 meses en diferentes días, pero pequeños.

“Siguió temblando, más de un año, hasta que hubo uno el 16 de noviembre de 1827, fuertísimo que acabó de destruir muchos conventos y casas”[1], cita un texto histórico de la época. 

Muy cerca de las ocho de la mañana, el 12 de julio de 1785,  se sintió en la ciudad un temblor con dirección de sur a norte que duró dos minutos. “Su ruido, y violencia, tan fuerte, que a toda la gente la puso en consternación, y procuró buscar cada uno el asilo, que le parecía más seguro; y apenas fue pasado, cuando los estragos avisaron las desgracias, que prometía”. 

El ‘Aviso del Terremoto’ fue la primera noticia que se publicó en Colombia y comenzó a circular con motivo del sismo del 12 de julio de 1785.

Finalmente, el más antiguo de los eventos telúricos se registró el 18 de octubre 1743. “A las dos y media del día, día viernes, comenzó por debajo de la tierra un ruido tan grande, que no se puede explicar su estruendo; ello parecía al oído el sonido de un río muy caudaloso; sonaba como fuego voraz que, a la batiente de aire, abrasa un monte; sonaba como los ecos que lleva el aire, como cuando se dispara un cañón de artillería; finalmente era su estrépito tan confuso y sordo, que no tiene semejante á quién poderlo asimilar.

“Serios quebrantos padecieron Santa Fe y los pueblos vecinos por este terremoto, que destruyó en pocos minutos las “continuas fatigas de dos siglos”: se vencieron las más de las iglesias y muchas casas, y se cayó la ermita de Monserrate y la de Guadalupe lo mismo, y la campana grande se vino a encontrar más abajo de la mitad del cerro. Sucedió esto entre 10 y 11 del día”.

Un terremoto no se puede evitar, pero sí se puede estar preparado. Para esto, la Administración adelantará entre el 9 y el 12 de octubre un gran simulacro en toda la ciudad, donde se presentarán posibles desastres que ocurrirían sí Bogotá fuera epicentro de un terremoto con una intensidad superior a 6 grados en la escala de Richter.

 No olvide estar preparado. Para mayor información sobre qué hacer en caso de un terremoto puede visitar www.conlospiesenlatierra.gov.co

Relatos tomados de los textos: 

 – “Viajes científicos a los Andes Ecuatoriales”: BOISSINGAULT, Jean Baptiste; D. ROULIN Francois.

 – “Historia de los terremotos en Colombia”: RAMÍREZ, Jesús Emilio. S.J.

 

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